martes, 11 de septiembre de 2012

TRAGEDIAS Y MEMORIAS, ALGUNAS CIFRAS


Pretender apuntar muy brevemente las barbaridades que los hombres han cometido en este planeta a través de guerras, atentados y acciones terroristas sería una tarea inacabable y seguramente muy discutible por abarcar muchos períodos de la historia de la humanidad y terminaríamos poniendo en seria duda una de las acepciones de la palabra “humanista” (sensibilidad, compasión de las desgracias de nuestros semejantes) que nos gusta usar para distinguirnos de los demás seres vivos.
Es imposible no recordar esta fecha del 11 de septiembre cuando dos hechos muy crueles y degradantes de nuestra condición humana han ensangrentado nuestra memoria: el golpe de estado en Chile en 1973 y los atentados con aviones comerciales en los Estados Unidos de Norteamérica en 2001. Precisamente ayer veíamos en History Channel el programa “102 minutos que cambiaron a América” y pese a las innumerables veces que todos hemos visto programas sobre este tema de los atentados a las torres gemelas del Centro Mundial de Comercio, no dejamos de conmovernos y compadecer a las numerosas víctimas inocentes de esta ataque terrorista tan inesperado y feroz. Nada ni nadie podrá jamás justificar tales atrocidades que han quedado filmadas por decenas y decenas de cámaras profesionales y aficionadas.

Me quedaron grabados algunos testimonios de neoyorquinos que luego del colapso de las torres y de darse cuenta que no se trataba de accidentes, llamaban a vengarse de los “árabes”, de “¡matarlos a todos!”, “¡hay que exterminarlos!”. Una joven decía: “¡tenemos que irnos a la guerra ya!”. La indignación de los norteamericanos se mezclaba con el miedo y la incredulidad de estar bajo un ataque desconocido pero de una alta efectividad.
Ningún testigo se preguntaba por qué habían ocurrido esos atentados, qué se habría hecho por parte de los EEUU para que unas pocas personas de origen árabe decidieran dar su vida y llevaran esos aviones a chocar contra las torres y el Pentágono, los máximos símbolos del poder del país del norte.
Se estima que murieron en las torres algo menos de 3,000 personas entre hombres mujeres y niños inocentes en esos “102 minutos que cambiaron a América”. ¿Qué gente podría encerrar tanto odio en su corazón para llevar a cabo acciones de tan terribles proporciones? ¿Qué ofensa podrían haber recibido los terroristas y sus pueblos por parte de EEUU para planear y ejecutar estos atentados como una forma de venganza?

Si echamos un ojo a la historia relativamente reciente donde EEUU ha participado en acciones de guerra contra otros países, veríamos que se destacan los bombardeos atómicos a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki cuando Japón ya estaba prácticamente vencido. Allí murieron en los tres primeros días más de 190,000 personas entre mujeres, niños y ancianos ya que en esos lugares no había concentración de tropas militares.
En otro teatro de operaciones, la península de Corea, los Estados Unidos asesinaron 2,500,000 civiles de Corea del Norte, sin contar las bajas de casi 1,500,000 de militares norcoreanos.


Poco tiempo después, en Vietnam, los bombardeos indiscriminados de napalm a la población civil de este país asiático provocaron las muerte de entre 3,800,000 y 5,700,000 personas.



En Chile, el ejército de Pinochet –con la ayuda y asesoría de pilotos y militares norteamericanos– provocaron numerosísimas muertes que el propio embajador estadounidense de entonces, Nathaniel David, evalúa de esta manera: “Las estimaciones acerca del número de gente muerta durante o inmediatamente después del golpe varían desde menos de 2.500 a más de 80.000. Una lista de 3.000 a 10.000 muertos cubre las estimaciones más fiables.” Amigo lector, les juro que me asombra el manejo tan frívolo de estas cifras de muertos, pero dejo a su criterio una estimación sensata de este crimen llevado adelante por el terrorismo de los dos estados: Chile y EEUU.



Finalmente aportemos las cifras de muertos civiles en Irak que según Wikipedia (organización imposible de asociar con el mundo musulmán) fluctúan entre 150,000 y más de 1,000,000 de personas.
Dejemos sin evaluar –por lo difícil de conseguir cifras creíbles– las muertes de civiles en Afganistán, en la ex Yugoslavia, en el cuerno de África, en Panamá y Granada donde los Estados Unidos metieron sus manos y armas. Tampoco cuento los muertos de la guerra contra el narco en México donde los delincuentes utilizan las armas que EEUU produce e introduce a nuestro país a través de operativos gubernamentales como “Rápido y furioso” (se estima entre 50,000 y 150,000 muertos).

Es curioso ver que History Channel o Discovery o Natgeo jamás manejan en sus programas “históricos” estas cifras de muertes civiles causadas por los Estados Unidos. Todo lo contrario, en sus programas se promueve el uso y los adelantos técnicos de armas personales, aviones de guerra, tanques, buques militares y demás artefactos de destrucción.
Me pregunto: la televisión americana ¿alguna vez derramará alguna lágrima por los millones de civiles muertos que su país ha provocado? Soy un poco pesimista y creo que no pasarán de hablar de “daños colaterales” en aras de salvar las democracias occidentales. 

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