viernes, 31 de enero de 2020

El nuevo gobierno de México


Hace un poco más de dos años escribí en este mismo blog, un artículo tituladoMÉXICO 2017, ¿QUÉ HACER?” donde ofrecía una opinión sobre la situación política del país y de los distintos partidos políticos que aparecían en el panorama electoral. De ese artículo ­–que usted, estimado lector, puede consultar– hoy en enero de 2020 no quito ni un punto ni una coma, salvo el párrafo donde hago un juicio sobre Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que ahora rectifico al verlo actuar al frente del gobierno mexicano.

 

Debo reconocer que López Obrador –a pesar de su orígen priísta y de varios impresentables colaboradores– ha dado razón a aquella canción que dice “…cambia, todo cambia…” La personalidad del ahora Presidente de México es la de un estadista íntegro y muy sagaz que ha cambiado para bien rasgos de una personalidad intransigente y mal humorada (abundante y oportunamente magnificada por la derecha mexicana dueña de los grandes medios de difusión) por los de un gobernante tolerante y sereno que siempre encuentra un pase taurino al lidiar con la poderosa y corrupta mafia del poder mexicano (dirigentes del PRI y el PAN y varios grandes empresarios) y el gobierno agresivo y absurdo de Trump.

 

Comencemos por comentar que el pueblo mexicano se hartó de tanta corrupción e impunidad, de tanto robo de gobernantes como de muchos empresarios, por lo que su expresión en las urnas fue de tal proporción que por primera vez en muchísimos años resultó imposible que el PRI (Partido Revolucionario Institucional) y el PAN (Partido de Acción Nacional), siempre gobernando juntos, pudieran recurrir a sus acostumbrados fraudes electorales con el apoyo del Instituto Nacional Electoral (INE). El partido MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) de López Obrador logró un triunfo absoluto con mayoría en ambas cámaras legislativas, así como en varios gobiernos de los estados y municipios. De tal magnitud fue la victoria que esta vez el INE (antes IFE) no pudo rescatar al neoliberalismo y organizar un nuevo fraude. Realmente fue un triunfo avasallante que sólo un tonto podría no reconocer. Bueno… hay un par de imbéciles que siguen cayendo en el más profundo descrédito por no reconocer la aplastante victoria de AMLO y sus sanos primeros pasos en el gobierno. Ellos son los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón que no paran de tuitear estupideces en una verdadera demostración de insensatez y poca inteligencia. No aprenden una vieja sentencia mexicana: “Calladito… te ves más bonito.” Por cierto, no faltan los periodistas enriquecidos que siguen cobrando los ataques al nuevo gobierno (Carlos Loret de Mola, Ciro Gómez Leiva, etc.).

 

Primeras medidas

 

La primera medida del gobierno de AMLO fue única en todo el planeta. Jamás un presidente se había atrevido a realizar una conferencia de prensa diaria frente a todos los medios nacionales e internacionales sin ninguna censura, con toda la libertad de preguntar hasta los temas más espinosos y contestarlos hasta que el reportero quedara satisfecho. Esta formidable herramienta para conocer sus opiniones, que es trasmitida por la televisión oficial (Canal 14,  http://www.canalcatorce.tv) de 7 am a 9 am y por varios canales de YouTube, ha resultado en el mayor éxito político frente a los impenetrables y poderosos medios de prensa de la mafia del poder. Las “conferencias mañaneras”, como se les dice coloquialmente, jamás faltan y si el presidente sale de gira la realiza desde el estado que visita.

 

No existe ningún presidente en el mundo que se enfrente todos los días a una prensa mal intencionada y corrupta y salga siempre airoso de las más venenosas preguntas (a partir de cínicas mentiras) que con toda calma y precisión desarma y termina demoliendo al medio que las hizo. Así, diariamente, vemos pasar a reporteros muy jóvenes que rápidamente son desbaratados hasta tener que mandar reemplazos con veteranos “chayoteros” (periodistas acostumbrados al soborno que una oficina de los gobiernos anteriores daba a un periodista para inducirlo a informar según su conveniencia) que también la pasan mal y no regresan. Estas Conferencias mañaneras tienen cada día mayor audiencia porque en ellas uno se entera absolutamente de todo el quehacer político de México y han logrado destronar a famosos periodistas corruptos que a esa misma hora disparaban mentiras en sus programas. Muchas veces en la mañana, AMLO está acompañado por algún secretario (ministro) o director de algún área que brindan mayores detalles sobre temas específicos.

 

Es oportuno decir que AMLO nombra indistintamente a los conservadores como neoliberales o neoporfiristas, haciendo referencia a la dictadura de Porfirio Díaz que ocasionó la Revolución Mexicana de 1910. Ha recuperado un término de su gran admirado, el presidente Francisco I. Madero, que usaba contra la prensa conservadora de la época revolucionaria: los fifís. Esos fifís que instaron a los militares a fusilarlo a él y a una turba linchar a su hermano Gustavo. Muchas mañanas la conferencia termina en una espléndida clase de historia mexicana que López Obrador, empedernido lector y escritor, da a los sorprendidos reporteros ignorantes del pasado. Vale la pena recordar en este momento la abismal diferencia intelectual entre AMLO y Peña Nieto, cuando éste último fue motivo de mofa al preguntársele en la Feria del Libro de Guadalajara qué tres libros habían influido en su vida. El iletrado, ya convertido en “totalmente palacio”[1] presidente, no fue capaz de nombrar un solo libro y balbuceó haber leído algún fragmento de la biblia.

 

En las conferencias mañaneras AMLO machaca diariamente su proyecto de gobierno al explicar una y otra vez que su meta es acabar con la corrupción y la impunidad en el gobierno; atender las necesidades de los pobres primero; implementar medidas inmediatas de austeridad republicana en la nueva administración; impulsar leyes para considerar delitos graves la corrupción –en todas sus modalidades–, robo de combustibles y fraude electoral; disolver el Estado Mayor Presidencial (8,000 elementos del ejército que cuidaban al presidente de la república); respetar la Constitución Política de México por primera vez respecto a la independencia del Poder Legislativo y del Poder Judicial que siempre estuvieron sometidos al Poder Ejecutivo; convertir la tristemente famosa residencia presidencial de Los Pinos en un espacio de arte y cultura (ahora el Presidente despacha en Palacio Nacional que estaba vacío).

 

Como parte de las primeras medidas de austeridad del gobierno, AMLO bajó a la mitad su sueldo de presidente y decretó que ningún funcionario podría ganar más que él. Quitó inmediatamente seguros privados de salud para altos funcionarios y un sistema de “ahorro” imposible de justificar donde el alto funcionario invertía el 10% de su salario y el gobierno le sumaba otro 10% más en su cuenta de ahorro. Decretó que el gobierno federal no compraría ni rentaría ningún automóvil nuevo para los funcionarios. Se acabaron los viajes en aviones y helicópteros de gobierno y el mismo presidente comenzó a utilizar los vuelos comerciales para trasladarse a los estados lejanos del centro del país. Puso a la venta 72 aeronaves para uso de la Presidencia de la República (33 aviones y 39 helicópteros), entre ellos el nuevecito avión presidencial que tiene un costo de 140 millones de dólares.

 

La lucha contra el “huachicol”

 

A partir del primer día del nuevo gobierno comenzó una lucha frontal contra el robo de combustibles (“huachicol”[2]) tolerado, promovido y muchas veces aprovechado por altos funcionarios de los gobiernos anteriores. Aunque parezca mentira, en el sexenio de Peña Nieto se robaban diariamente de los oleoductos que atraviesan el país el equivalente a una quinta parte del consumo total nacional de gasolina, unos 150,000 barriles por día, según cálculos de Reuters basados en datos oficiales. En algunos casos, –aunque usted no lo crea– salía una larga manguera de las refinerías de PEMEX hasta camiones tanques que cargaban la gasolina y nadie veía nada. Ese combustible robado terminaba vendiéndose en gasolineras cómplices (muchas en manos de funcionarios de gobierno) con un margen de utilidad fabuloso.

 

López Obrador ordenó cerrar todos los ductos, quitar las tomas clandestinas y metió al ejército y la marina para terminar con el robo descarado de combustible que enriqueció a los gobernantes anteriores. Como podrá suponerse esta medida de lucha contra el huachicol produjo un desabasto muy importante de combustibles en casi todo el país. Largas colas en las pocas gasolineras que lograban obtener combustible, racionamiento en la venta a los automovilistas, transporte de gasolinas a los centros de distribución de PEMEX a través de camiones tanques (pipas) para mantener cerrados los ductos, etc., etc.

 

Mientras tanto el gobierno de López Obrador se enfrentaba a los ataques de toda la prensa que se escandalizó por la falta de combustible y la posible paralización del país. Reclamaban los medios que no se iba a poder frenar el robo de combustible mientras la televisión mostraba las largas colas de automóviles y la desconformidad de unos pocos ciudadanos que se quejaban de las medidas del gobierno. La realidad era que la inmensa mayoría de los ciudadanos apoyaba la lucha contra el huachicol y aceptaba con paciencia el desabasto de combustible. A pesar de una enorme tragedia en el estado de Hidalgo cuando se incendió una toma clandestina con muchas personas aprovechando a robar unos pocos litros de gasolina, el gobierno controló este gigantesco despojo. Fue la primera y gran victoria de AMLO al frente del gobierno. La siguiente gráfica muestra la dimensión del triunfo contra la corrupción imperante en PEMEX y en el gobierno de Peña Nieto.



 

El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

 

Dentro de las primeras medidas de gobierno AMLO canceló la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), verdadero emporio de corrupción que se montó cuidadosamente con todo el apoyo de empresarios y medios de prensa corrompidos ya que las verdaderas intenciones era construir este monstruo para favorecer con licitaciones amañadas y sobreprecios a grandes empresarios cómplices y políticos enriquecidos de tanto robar metidos a empresarios. Para ello abandonaron el Aeropuerto Internacional de Toluca (construido con bombos y platillos para desahogar el Aeropuerto de la Ciudad de México) que llegó a operar 4,1 millones de pasajeros y que ahora apenas 700 mil pasajeros pasan por él al año.

 

Pero la principal intención de los neoliberales (gobierno y empresarios) era construir el NAICM en el vaso de Texcoco, lugar de un gran lago regulador que evita inundaciones en las zonas urbanas del oriente de la ciudad y ayuda a recargar los sobreexplotados mantos acuíferos de la región; lugar donde se registra el paso de 250 tipos de aves que utilizan esta área con fines de reposo, alimentación, formación de parejas y reproducción; es un humedal que no sólo sirve a las aves y equilibrio ambiental, sino también a la gente pues con su existencia se retienen enormes cantidades de polvo que de otra forma, volarían en los alrededores afectando a los humanos con consecuencias a la salud que van desde alergias, infecciones oculares, respiratorias y cutáneas, incluso cáncer. Ni hablemos del suelo pantanoso que significaba el peor lugar para construir un aeropuerto que implacablemente se iría enterrando en el lodo y que los propios ingenieros que comenzaron la construcción lo reconocieron.



 

¿Por qué cometer estos daños irreversibles de los restos del Lago de Texcoco? Fácil respuesta: construir en el lugar que hoy ocupa el Aeropuerto Benito Juárez un inmenso centro comercial y residencias de lujo al estilo de Santa Fe, espacio al occidente de la Ciudad de México, pero de mucho mayor tamaño. Ya tenían listo la compra de estos espacios por pocos pesos y su venta por muchísimos dólares para beneficio de los de siempre.

 

La propuesta de AMLO es mantener el actual Aeropuerto Internacional Benito Juárez modernizando sus instalaciones con sus dos pistas en uso y ya se construye uno alternativo con dos pistas donde hoy existe la base militar aérea de Santa Lucía e incorporar al Aeropuerto Internacional de Toluca con su pista actual a lo que sería un Sistema Aeroportuario de la Ciudad de México con cinco pistas en lugar de las únicas dos que se habían proyectado en el NAICM al quitar el actual aeropuerto Benito Juárez.

 

¡La derecha y sus medios de difusión pusieron el grito en el cielo! ¡Así se acabará México, vamos a una dictadura como Venezuela, se vendrá el peso mexicano al suelo, nos comerá la inflación, se retirarán las inversiones extranjeras, la desconfianza reinará en el país! ¡140 amparos judiciales promovieron para evitar el fin del negociado! Llegaron al extremo de comprar un “dictamen técnico” de una compañía extranjera que indicaba falsamente la imposibilidad de usar los dos aeropuertos (B. Juárez y Santa Lucía) porque chocarían los aviones en el aire…

 

Nada de los augurios de la derecha conservadora (priístas, panistas, empresarios voraces y sus medios de prensa) ocurrió. El peso mexicano en el último año está entre las tres monedas más fuertes del mundo, la inversión extranjera creció el 7.8% respecto a la administración anterior, la inflación se ubica en el 3.18 % anual, nunca ha habido más libertad de expresión en los últimos 40 años del país, nunca antes en la historia de México el Poder Legislativo, el Poder Judicial y la Fiscalía de la República habían sido autónomos (antes el presidente les ordenaba qué hacer y decir).

 

Primero los más pobres

 

Es necesario destacar que las zonas más ricas del país (abundante petróleo, agua, zonas arqueológicas, maderas finas, fauna, etc., siempre fueron las más olvidadas y pobres; ahora la nueva administración federal construye el Tren Maya que unirá Tabasco, Campeche, Yucatán, Chiapas y Quintana Roo con servicios turísticos, de carga y pasajeros en general. Este tren detonará el desarrollo del sureste mexicano a la vez que se explotarán nuevos destinos turísticos y arqueológicos. Se suma a este proyecto el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec que ya se construye con un paso ferroviario de carga que competirá con el canal de Panamá en mejores condiciones económicas al unir el puerto de Salinas Cruz en el Pacífico y Coatzacoalcos en el Golfo de México.

 

Dos programas de desarrollo para los más olvidados tienen un marcado éxito: Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro. El primero es un programa de gran alcance que se ha implementado en 8 estados (Chiapas, Tabasco, Veracruz, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Durango y Puebla) ya que se trata de contratar con empleo permanente (no temporal) a campesinos mexicanos y migrantes centroamericanos para plantar árboles maderables autóctonos y frutales que repongan la vegetación diezmada durante las administraciones corruptas anteriores y den provecho económico y ecológico a mediano y largo plazo. Actualmente se llevan contratados 400,000 campesinos que ya han sembrado 560,000 hectáreas de caoba, cedro, hule, pimienta gorda, café, guanábana, canela, etc. Se espera seguir contratando campesinos y sembrar 500,000 hectáreas más en 2020.
Los gobiernos anteriores olvidaron a los jóvenes sin recursos que no podían estudiar ni trabajar llamándoles “ninis” (ni estudian ni trabajan). Ahora la nueva administración creó Jóvenes Construyendo el Futuro que consiste en darles una beca de $3,600 para que se capaciten durante un año en empresas y oficinas del sector público y privado, comercios, talleres para aprender un oficio y poder incorporarse a la vida productiva. Los dueños o responsables de los negocios serán los tutores responsables de estos jóvenes entre 18 y 29 años que ya alcanzan la cifra de 900,000 becarios.
El nuevo gobierno mexicano ofrece, además, apoyos como el Programa Nacional de Becas para el Bienestar (para alumnos de pre escolar, primaria y secundaria); Pensión para Adultos Mayores (ayuda económica bimensual universal para todos los mayores de 68 años); Jóvenes Escribiendo el Futuro (becas para jóvenes universitarios menores de 29 años); Beca para el Bienestar de las Familias (apoyo económico para familias en extrema pobreza); Beca Universal (apoyo económico a estudiantes entre 14 y 21 años de preparatoria); Programa de Crédito Ganadero a la Palabra (este apoyo consiste en entregar de una a 10 novillonas y hasta un toro por productor); Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad (este apoyo está dirigido a niños y adolescentes de 0 a 29 años que tienen discapacidad permanente y a personas que son parte de la población indígena hasta 64 años); Tandas para el Bienestar (este programa está dirigido a artesanos, comerciantes y muy pequeños empresarios donde se les presta en un inicio seis mil pesos sin intereses, abonando ese crédito con pagos mensuales de 500 pesos. Al terminar de pagar los seis mil pesos, recibirán otro crédito de 10 mil pesos, luego de 15 mil y así hasta llegar a 20 mil pesos).

Seguridad Pública

La seguridad pública de las administraciones anteriores no sólo fue inexistente, sino que la dejaron en manos de funcionarios defensores del narcotráfico. Esto no es mentira. La prueba evidente de esta sinrazón es que el Secretario (Ministro) de Seguridad Pública (Genaro García Luna) del gobierno del sinvergüenza Felipe Calderón está preso en EEUU por narcotráfico. Pero antes, en el gobierno del ranchero bruto Vicente Fox, García Luna fue titular del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN)…
El ex presidente Calderón creó la Policía Federal que la destinó a cuidar los edificios y oficinas del propio gobierno y solamente 10 mil elementos para la seguridad pública en un país de 120 millones de personas. A efectos de comparación: Uruguay tiene aproximadamente 30 mil policías nacionales con una población de poco más de 3 millones de habitantes. Es justo decir que en México existen cuerpos policiales independientes en los estados y municipios, pero lamentablemente éstos casi todos están copados por el narcotráfico y las bandas de secuestro y extorsión. Pero ¡eso sí, los presidentes Fox, Calderón y Peña Nieto tenían 8,000 elementos militares en el Estado Mayor Presidencial para su protección y custodia! Afortunadamente AMLO disolvió este cuerpo militar.
López Obrador optó por crear la Guardia Nacional, un cuerpo policial con una estructura militar con un total de 140,000 elementos (actualmente ya se cuenta con 70,000). La Guardia Nacional no pudo ser puesta en marcha inmediatamente porque se necesitaba la aprobación del Poder Legislativo y el 15 de marzo de 2019 se aprobaron las reformas constitucionales necesarias para comenzar a reclutar y capacitar al personal correspondiente. El primero de julio de 2019 comenzó a actuar este cuerpo policial a la mitad del total de integrantes proyectado.

Es claro que de la noche a la mañana no se podrán solucionar los gravísimos problemas de inseguridad prohijados durante más de 30 años, aunque no faltan los críticos irreflexivos (manipulados por los grandes medios) y los grandes medios (con sus ataques reflexivos para volver a la gran corrupción y llenarse de dinero) que gritan a los cuatro vientos que el gobierno de AMLO no ha dado resultados en el combate a la delincuencia.
La apuesta de AMLO es atacar las causas de la delincuencia (falta de trabajo, oportunidades y apoyos) con los programas que le quitarán al narco y a las bandas de delincuentes el fácil reclutamiento de los jóvenes olvidados, a la vez de poner una fuerte presencia de policías a través de la Guardia Nacional.

El Ejército Mexicano

Hago un punto y aparte con una opinión sobre el Ejército Mexicano, porque se ha constituido además del apoyo popular en la principal fuerza de sostén de este gobierno progresista inspirado en los mejores personajes de la historia mexicana (Juárez, Madero, los hermanos Flores Magón, los generales Felipe Ángeles y Lázaro Cárdenas entre otros).
Quienes conocemos Sudamérica sabemos cómo han logrado los estadounidenses transformar la mayoría de los ejércitos nacionales de Latinoamérica en verdaderos ejércitos de ocupación que no sirven para nada más que reprimir a sus pueblos. Son siempre la última defensa de las políticas neoliberales y no dudan en dar golpes de estado cruentos contra gente desarmada. Ya se vio que cuando se enfrentan a otro ejército se transforman en una bola de cobardes que mandan a los jóvenes reclutas a la primera línea (Guerra de Las Malvinas).
El Ejército Mexicano es distinto a todos los demás ejércitos latinoamericanos. No es un ejército de castas. No se sienten por encima de la gente desarmada. No son racistas como el ejército uruguayo (los invito a buscar un oficial de piel negra en sus filas). Tampoco son admiradores del ejército alemán nazi como los uruguayos, argentinos y chilenos entre otros. El Ejército Mexicano es producto de la Revolución Mexicana, son gente sencilla muchos de sus oficiales y toda la tropa provienen del campesinado y los pueblos indígenas. Nunca dieron un golpe de estado. Sí han cometido crímenes abominables: Tlatelolco, el Halconazo, Aguas Blancas, Acteal, Tlatlaya, Ayotzinapa y muchos más. Pero nunca han sido por iniciativas propias sino por cumplir órdenes de los gobernantes civiles de turno, que son los verdaderos criminales. También es cierto que varios altos mandos fueron corrompidos por los gobernantes de turno y por los narcotraficantes, pero en general especialmente la Marina están limpios de corrupción y son escrupulosamente obedientes del gobierno civil de turno. López Obrador sostiene que “el Ejército Mexicano es pueblo uniformado” y buena parte de sus acciones (seguridad pública, construcción del aeropuerto de Santa Lucía, combate al huachicol, etc.) se hacen con el apoyo del Ejército y la Marina.
Es más, la columna vertebral de la Guardia Nacional está integrada por soldados y marinos que han recibido órdenes y capacitación en derechos humanos para erradicar las viejas órdenes de los gobiernos anteriores de “mátalos en caliente que nosotros nos encargamos de los derechos humanos…”.

Las vergüenzas del gobierno de AMLO

No todo es color de rosa en el gobierno de AMLO. Varios integrantes de su equipo son verdaderamente impresentables y mal ejemplo de una verdadera transformación. Es inadmisible que el actual director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, sea el organizador del fraude electoral contra Cuauhtémoc Cárdenas y a favor del delincuente mayor de México: Carlos Salinas de Gortari. Es un abogado y comunicólogo (profesiones ajenas totalmente a la CFE) con serias acusaciones de enriquecimiento inexplicable, que yo sí me explico porque fue muchísimos años miembro del PRI…
Otro que tira y pega: Esteban Moctezuma Barragán, connotado ex priísta que fue coordinador de campaña, Secretario de Gobernación y Secretario de Desarrollo Social con el ex presidente Ernesto Zedillo. Nada tiene que ver su formación ni experiencia con la educación, pero ahí está.
Porfirio Muñoz Ledo, con sus cansados 86 años a cuestas, de los cuales 35 fue militante priísta y 18 Presidente Nacional del PRI, ahora pertenece al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), partido fundado por López Obrador, y es Presidente de la Cámara de Diputados.
Existen otros impresentables miembros de MORENA y del gobierno de AMLO, como el escritor Paco Ignacio Taibo II, hoy Director General del Fondo de Cultura Económica que, en el marco de una conferencia en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, se refirió públicamente a la abrumadora mayoría electoral obtenida por Morena y que por ello le permitió llegar al puesto actual con la expresión: “¡Sea como sea se las metimos doblada, camaradas!” Es evidente que este hombre responde absolutamente a la frase de AMLO "El poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos".
Es reprobable también el modo totalmente desaseado que impulsó AMLO para colocar al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos a Rosario Piedra Ibarra, persona decente pero que no tiene más méritos que ser la hija de la luchadora social Rosario Ibarra de Piedra, quien ha buscado incansablemente a su hijo Jesús, guerrillero desaparecido en la década de los 70´s.

El futuro del gobierno de López Obrador

La lucha contra la corrupción y la impunidad, los programas de gobierno, la transparencia en el manejo de las finanzas, la defensa incansable de la libertad de expresión, la defensa de la democracia, el sagaz manejo político interno y externo, las muy buenas labores de algunos colaboradores de su gabinete son incuestionables ‒aunque haya gente atontada por la incesante campaña de los grandes medios y los cuestione. Es incuestionable también el apoyo popular a su trabajo que nunca ha sido menor al 60% y ha llegado casi al 80%.
Es totalmente cuestionable el tristísimo papel de su partido MORENA, integrado por una fauna política variopinta que vienen de distintos partidos fundamentalmente del PRI y sus vicios y que muchas veces son un verdadero lastre del gobierno de México con divisiones de opinión, intentos de fraudes en elecciones internas, desencuentros, opiniones poco inteligentes y contrarias al proyecto de AMLO. Tampoco existen intentos de organización popular para apuntalar al presidente más votado en la historia de México. Por todo ello no es fácil predecir cómo terminará este sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Es mucho lo que hay que cambiar y, como dice AMLO, el gobierno es un “elefante reumático” que hay que empujar para sacarlo de los viejos vicios. Por el bien de México es deseable que esta administración cambie al país, levante su imagen ante el mundo que cayó por los suelos por una corrupción e impunidad nunca vistas en Latinoamérica.




[1] La expresión “totalmente palacio” es tomada de la publicidad de una de las tiendas más caras y lujosas de México, El Palacio de Hierro, cuyo dueño forma parte de la mafia del poder. Los spots de la tienda siempre terminan con una voz seductora de una mujer que dice “Soy totalmente palacio…” (pituca, dirían en el Río de la Plata).
[2] El huachicol es una bebida alcohólica adulterada. ​Esta palabra del español mexicano también se usa para nombrar al combustible (gasolina o diésel) adulterado o robado. Las personas que se dedican a la actividad ilícita de robar y adulterar combustible y bebidas alcohólicas en México se conocen como huachicoleros.